Neuroropsicólogos llaman a entender la conducta infantil desde el cerebro y el entorno.

by soporte

Santo Domingo.- La conducta de un niño no debe analizarse únicamente a partir de un diagnóstico psicológico, una prueba o su comportamiento dentro del aula. Especialistas nacionales e internacionales coincidieron en que para entender las dificultades de un menor también es necesario observar su entorno, sus capacidades y la forma en que interactúa con las personas que lo rodean.

El planteamiento fue expuesto durante el Segundo Congreso de Innovación en Neurociencias, Psicología y Educación (CIN 2026), donde se abordaron temas como conducta infantil, funciones ejecutivas, inclusión educativa y el impacto de los dispositivos electrónicos.

El psicólogo y neuropsicólogo David Vásquez, director del Centro Neuropsicología RD, planteó que la evaluación debe ir más allá del consultorio y de una etiqueta diagnóstica. A su juicio, conocer el perfil particular de cada persona permite identificar con mayor precisión sus fortalezas y dificultades y, a partir de ahí, determinar qué tipo de apoyo necesita.

“¿Cómo yo puedo entender mejor las necesidades de mis pacientes? ¿Cómo yo puedo entender mejor las necesidades de mis estudiantes?”, preguntó Vásquez durante su ponencia “Evaluación e inclusión basadas en patrones neurocognitivos”.

El especialista explicó que un perfil neurocognitivo permite conocer cómo funcionan diferentes procesos, entre ellos la atención, la memoria, el lenguaje, la motricidad y las funciones ejecutivas.

“Las categorías diagnósticas no son suficientes para capturar las necesidades reales de las personas”, afirmó.

Vásquez también presentó el enfoque transdiagnóstico, que busca identificar procesos que pueden estar presentes en diferentes trastornos. Citó como ejemplo la impulsividad, que puede aparecer en personas con TDAH, trastorno explosivo intermitente, trastorno bipolar o adicciones.

“En vez de preguntarse qué diagnóstico tiene esta persona, porque ya sabemos que no es suficiente para responder a las necesidades, se pregunta qué mecanismos están manteniendo sus dificultades de este individuo particular”, explicó.

La inclusión no termina en el aula

El especialista también planteó que la inclusión educativa no debe medirse únicamente por el lugar donde está sentado un estudiante. Consideró que el debate no debería concentrarse solo en si un niño permanece en un aula regular o necesita un espacio especializado, sino en qué ajustes requiere para poder desarrollarse y aprender.

“El problema no es la localización. El problema probablemente sea otro”, expresó.

Al referirse a la evolución de la inclusión educativa en República Dominicana, mencionó las aulas de recursos como parte de los esfuerzos realizados para pasar de modelos de exclusión y segregación a otros de integración escolar.

Sin embargo, sostuvo que el reto actual es adaptar la respuesta educativa a las características del estudiante.

“Ya no vemos el niño como la dificultad. Ya vemos el niño que tiene sus características, su perfil neurocognitivo, pero que está interactuando constantemente en un entorno y dependiendo de cómo reaccione ese entorno, esa conducta se puede moldear para bien o para mal”, afirmó.

“La inclusión no es solamente ubicar a una persona. La inclusión es comprender su perfil y nosotros ajustar la respuesta con estimulación, compensación y modificación del ambiente”, agregó.

Conducta, cerebro y entorno

El neuropsicólogo chileno Juan Carlos Oliveros llamó a analizar las conductas disruptivas de los niños tomando en cuenta tanto el funcionamiento del cerebro como las experiencias y el entorno en el que se desarrolla cada menor.

“El problema real es entendernos, entender la realidad, cómo es su vida”, planteó.

Oliveros también se refirió al uso de dispositivos tecnológicos y su relación con procesos como la atención y la conciencia. “Entregamos nuestra paz y salud a los dispositivos”, afirmó.

El especialista recordó que la conducta no es estática y que puede cambiar con el paso del tiempo, influida por factores familiares y ambientales. En ese punto destacó la plasticidad cerebral y señaló que “el cerebro es plástico”, por lo que las experiencias y el aprendizaje participan en los procesos de cambio.

Oliveros pidió evitar que los niños sean etiquetados de manera apresurada.

“Esperamos no rotular de inmediato, porque lo que hagamos hoy va a acompañar a ese niño toda su vida”, advirtió.

El cerebro también aprende en sociedad

La educación y el funcionamiento del cerebro fueron abordados además por la puertorriqueña Suzette Mirabal, quien cuestionó algunos modelos tradicionales de organización de las aulas.

Mirabal explicó que colocar a los estudiantes en filas, uno detrás de otro, puede limitar la interacción entre ellos y recordó que el aprendizaje también ocurre mediante la relación con los demás.

“Olvidamos que el cerebro es social”, sostuvo.

La especialista consideró que la educación debe prestar atención tanto a las habilidades cognitivas como a las sociales. También habló sobre el papel de las familias y los centros educativos y señaló que muchas escuelas han asumido responsabilidades que van más allá de la enseñanza académica.

Durante su intervención presentó el LEGO Serious Play, una metodología que utiliza piezas de construcción para trabajar procesos como el pensamiento, la expresión y la resolución de problemas.

“No es solo jugar, es asumir un reto y que se construya una metáfora usando las piezas”, explicó.

Según Mirabal, la metodología permite trabajar planificación, organización, comunicación, socialización y resolución de problemas. Una de sus reglas es que todos los participantes construyan y formen parte del proceso.

También explicó que trabajar con una cantidad limitada de piezas puede estimular la creatividad, ya que obliga a tomar decisiones y buscar soluciones con los recursos disponibles.

“La intervención en neurodivergentes está cambiando”, afirmó.

Flexibilidad para enfrentar los problemas

El especialista español Jesús Guillén, de la Universidad de Barcelona, abordó durante el congreso el papel de las funciones ejecutivas en la toma de decisiones y la resolución de problemas.

Explicó que la memoria de trabajo tiene una capacidad limitada y que otras funciones ejecutivas ayudan a procesar información y responder ante diferentes situaciones.

Entre ellas destacó la flexibilidad cognitiva, relacionada con la capacidad de cambiar de estrategia, analizar un problema desde distintos puntos de vista y buscar alternativas.

Guillén también llamó la atención sobre factores como el cansancio, el estrés y la sensación de agobio, que pueden influir en el desempeño de una persona. Además, resaltó la importancia de establecer rutinas y desarrollar habilidades útiles para la vida cotidiana.

“Crear buenas rutinas, trabajar habilidades para la vida, ser un buen ejemplo porque si no, no hay nada que hacer. Se puede aprender de forma diferente, con cerebro, con pasión”, expresó.

Sobre el congreso

El Segundo Congreso de Innovación en Neurociencias, Psicología y Educación (CIN 2026) se realizó el sábado 26 de septiembre en el Hotel Catalonia de Santo Domingo, con la participación de especialistas de República Dominicana, España, Puerto Rico, Estados Unidos y Colombia.

La actividad fue organizada por Centro Neuropsicología RD, institución dedicada a la evaluación e intervención neuropsicológica y a la formación profesional.

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